Según un estudio científico las mentiras piadosas pueden fortalecer los lazos sociales

 

mentiras piadosas

Un equipo de científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido) en conjunto con la Universidad de Aalto, de Finlandia y la Universidad Nacional Autónoma de México ha llevado a cabo un estudio sobre los efectos sociales de la mentira. El resultado al que llegaron es que las mentiras piadosas, también llamadas mentiras blancas, son buenas para la sociedad.

 

Al parecer, las mentiras piadosas fortalecen los lazos sociales y los unen en más fuertes vínculos. Esto se entiende perfectamente si nos remitimos a nuestra propia experiencia personal: pensemos en un “honesto serial” o quien comete a menudo “sincericidio”, en general nos parece grosero o, incluso maleducado. Es decir, no queremos que nos mientan sobre algo importante como un robo o una infidelidad, pero también es verdad que esperamos cierta condescendencia en el trato. Cuando nuestra esposa, probándose el traje de baño para el verano nos pregunta: ¿crees que tengo celulitis en las piernas? De ninguna manera le diríamos que necesita un tratamiento para las celulitis de manera urgente para quitarse toda esa piel de naranja, si es que no queremos un pedido de divorcio inmediato. Por mi parte, tampoco esperaría una respuesta similar cuando le pregunto si me ve más pelado o más gordo.

De esta manera, algunas pequeñas mentiras tienen el objetivo de mentiras blancasevitar el conflicto o enfrentamientos innecesarios, y son socialmente aceptadas e incluso esperadas.

Muchas veces decir la cruda verdad hiere los sentimientos del prójimo y eso es algo que no queremos producir, sobre todo en las personas que amamos.

La conclusión a la que llega el estudio científico es que las mentiras blancas son fundamentales para la formación y consolidación de las comunidades. Ellos diferenciaron entre las grandes mentiras, que producen la desintegración de las sociedades y de los vínculos, por un lado; y las mentiras piadosas, las que se dicen para no hacer sentir mal a alguien o para que no se preocupe, que conducen a mejorar y fortalecer las relaciones de las personas implicadas, por el otro.

Un artículo publicado en la página del Instituto de Física de la UNAM explica que los investigadores que realizaron el estudio notaron, a partir de encuestas elaboradas en Estados Unidos, que el promedio de mentiras que la población dice por día es de 1.65, lo cual es bastante alto. Sin embargo, se conserva la idea de que decir mentiras es malo. A partir de esto, se preguntaron cómo es que la sociedad sigue siendo funcional con este promedio tan elevado de mentiras.

A través de una simulación con una red social en que los individuos debían opinar sobre un tema específico (pudiendo estar totalmente de acuerdo y totalmente en desacuerdo), los investigadores descubrieron que el equilibrio de la red se logró cuando hubo una cierta cantidad de engaño que llamaron pro-social, es decir, que al llevar a cabo el engaño se toma en cuenta el beneficio de la red en su totalidad y no solo el beneficio personal.

Rafael Barrio, del Instituto de Física de la Universidad de México (UNAM), explicó: “algunas mentiras fortalecen la cohesión de la sociedad como un todo y ayudan a crear enlaces con otras personas. Algunas mentiras pueden ser realmente esenciales para el buen funcionamiento de la sociedad. Entonces, el balance entre las mentiras pro y antisociales puede ser crucial en la conformación de la estructura social”. De esto se desprende que no todas las mentiras son malas ni necesariamente destructivas.

Como puedes ver, el Dr. House, personaje de la serie homónima, no está tan errado cuando en cada capítulo declara “todo el mundo miente”.

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