Cómo llevan sus finanzas hombres y mujeres

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Sin entrar en la clásica disputa sobre la preeminencia de tal o cual género, se puede afirmar que hombres y mujeres gastan su dinero de manera distinta. Aquí te contamos en qué consisten esas diferencias.

Por motivos culturales heredados, las mujeres, por lo menos las que son madres de familia, suelen encargarse de las finanzas del hogar. Independientemente de si están insertas o no en el mundo laboral, son ellas quienes en la mayoría de los casos suelen armar el presupuesto destinando los montos necesarios para salud, educación y gastos personales de cada miembro de la familia. Por esta misma situación, suelen “olvidarse” de sus propias necesidades o ponerlas en último lugar.

Los hombres tenderán a hacer más gastos relacionados con sus deseos: querrán adquirir lo último en tecnología, el último modelo de Play Station, un par de botines nuevos o instrumentos musicales, si esa es su afición. Casi nunca se les ocurrirá cambiar el sillón del estar o hacer un gasto que beneficie a toda la familia. Sí, es cierto, son un poco egoístas, pero esta es otra tradición heredada: ellos nunca dejan de ser hijos en este aspecto, sus padres manejaban el dinero cuando era pequeño y luego, su esposa. Por eso nunca sienten la responsabilidad de tener que asignar partidas de dinero, y siempre las solicitan.

Las mujeres, en cambio, ahorro_de_las-mujeresvelan por que las necesidades de todos los miembros de la familia queden satisfechas: la compra de víveres, la cuota del colegio, ahorro para las vacaciones y si ellas necesitan una crema cicatricure para disminuir las estrías que le quedaron luego del embarazo, eso puede esperar, o como mucho, optarán por implementar tratamientos caseros para las estrías que no tengan un costo elevado.

Aún cuando las condiciones económicas cambiaron durante estas últimas décadas y las mujeres ganan su propio dinero, ellas todavía suelen ser más cautelosas: ahorran para el futuro, para las vacaciones o para imprevistos. A los hombres, en general, la plata les quema y pueden gastar un cuarto de su sueldo de manera impulsiva frente a un escaparate.

Aún cuando son impulsivaspresupuesto compartido, las mujeres suelen destinar ese gasto “superfluo” a la comodidad del conjunto. Redecorarán el comedor, por ejemplo, mandarán a retapizar las sillas o comprarán una nueva heladera cuando la vieja ya no funcione.

Estas diferencias de objetivos entre ellos y ellas muchas veces pueden ser fuentes de conflicto. La sugerencia obligada para este tipo de situaciones es compartir la responsabilidad del armado del presupuesto familiar y, por supuesto, la comunicación.

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